jueves, 21 de junio de 2018

¿Por qué un blog de autorregulación?


¿Nunca has tenido un Manolito en la clase? ¿No te preguntaste por qué no había pedido ayuda? ¿Por qué no hizo nada por “ponerse a tiro”? ¿Por qué si tenías la sensación de que podía hacerlo, el resultado es totalmente opuesto?
Muchos autores, acuden a la autorregulación para explicar alguno de los fenómenos que suceden con alumnos como Manolito.
En esta entrada buscamos explicar, en primer lugar, de qué hablamos cuando mencionamos a la autorregulación, luego expondremos el modelo sugerido por Pintrich (2004), y finalmente daremos algunas claves y estrategias para poder ayudar a promover el desarrollo de la autorregulación en el aula.
Entonces, ¿qué es la autorregulación? Pintrich (2004), sostiene que existe una perspectiva sobre el aprendizaje autorregulado, que tiene cuatro características:
  • Asumen que el sujeto tiene un rol constructivo y activo en el aprendizaje. Esto implica que construyen sus propios significados, objetivos y estrategias, a partir de la información disponible en su medio externo, así como también de la información proveniente de sí mismos.
  • Existe potencialidad de control interno del proceso. Esto no significa que controlarán su cognición, motivación y conductas en todos los contextos y bajo cualquier condición, sino que es una posibilidad al alcance de los aprendices.
  • Existen objetivos y estándares por lo que los alumnos se comparan. Estos puntos de referencia les permiten monitorear sus progresos en función de los mismos, adaptando sus procesos cognitivos, su motivación y acción en búsqueda de alcanzar sus objetivos.
  • Posicionan a la autorregulación como mediadora entre las características personales, el contexto y el logro. Esto sugiere que el éxito no depende únicamente de las características de quien aprende, de su cultura, ni siquiera de las características del ambiente en el salón de clases, sino de la capacidad de autorregular sus procesos internos en función de las condiciones externas.
Considerando esto, podemos afirmar que resulta fundamental que quienes trabajamos en el ámbito de los procesos de enseñanza y aprendizaje, tomemos una perspectiva del aprendizaje autorregulado, ya que nos acerca al objetivo de la educación, entendido como promover el desarrollo de sujetos autónomos. Así mismo, el tener en cuenta las características de esta perspectiva, nos orienta a buscar las formas óptimas de promover la autorregulación, así como el brindar las condiciones más propicias para que cada aprendiz, desde su individualidad, alcance sus objetivos.
Cabe destacar que cuando hablamos de autorregulación, no hacemos alusión a un único proceso, sino que se abre un paraguas de procesos, de distinto orden, que están al servicio de nuestra adaptación y control de nuestras conductas, sentimientos y pensamientos, a fin de conseguir nuestros objetivos (Trías, Huertas y García- Andrés, 2012)

En suma, podemos definir a la autorregulación como “el control que el sujeto realiza sobre sus pensamientos, acciones, emociones y motivación, a través de estrategias personales, para alcanzar los objetivos que se ha establecido” (Panadero y Alonso- Tapia, 2014, pp. 450- 451).

Referencias: 
Panadero, E., & Alonso-Tapia, J. (2014). ¿Cómo autorregulan nuestros alumnos? Revisión del modelo cíclico de Zimmerman sobre autorregulación del aprendizaje. Anales de Psicologia, 30(2), 450–462. https://doi.org/10.6018/analesps.30.2.167221
Pintrich, P. R. (2004). A Conceptual Framework for Assessing Motivation and Self-Regulated Learning in College. Educational Psychology Review, 16(4), 385–407. https://doi.org/10.1007/s10648-004-0006-x
Trías, D., Huertas, J. A., & García-Andrés, E. (2012). Escenarios que favorecen la autorregulación. In D. Trías & A. Cuadro (Eds.), Psicología educacional. Aportes para el cambio educativo. (pp. 19–50). Montevideo: Grupo Magro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario